¿Qué es masaje deportivo?
Es una forma de masaje que incluye la manipulación de tejido blando (piel, músculos, tendones, ligamentos y fascia) para beneficiar a una persona involucrada en una actividad física regular. El masaje deportivo sirve para corregir problemas y desequilibrios en el tejido blando causados por una actividad física repetitiva y vigorosa o por alguna lesión.
¿Cuál es la diferencia entre un masaje convencional y el masaje deportivo?
El masaje convencional por lo regular se puede referir a aquellos tratamientos que se ofrecen en Spas con el objetivo de lograr relajación. Ese tipo de masaje ofrece un tratamiento válido para músculos trabajados y estresados. Sin embargo, el masaje deportivo difiere un poco.
El masaje deportivo es un tratamiento manual que requiere un amplio conocimiento de la anatomía y la fisiología, así como de las características técnicas y de esfuerzos de un deporte a las cuales está sujeto un atleta.
El objetivo principal del masaje deportivo es regresar al deportista a su actividad física con un nivel igual o superior de desempeño. Algunas de las manipulaciones pueden ser un poco agresivas ya que abordan el tema muscular de una manera más profunda. El masaje deportivo incluye diferentes tipos de manipulaciones y técnicas terapéuticas como masaje terapéutico o de rehabilitación, terapia de Trigger Points, masaje de tejido profundo, acupresiones, estiramientos pasivos, etc., lo que requiera el deportista en un momento dado de su preparación física o de competición.
¿Cómo beneficia el masaje deportivo a la gente que hace ejercicio?
El masaje deportivo beneficia a la gente que hace ejercicio apoyando el proceso de sobrecompensación y adaptación. Durante y después del ejercicio, los sistemas corporales se adaptan para soportar o manejar las cargas de trabajo o esfuerzo a los que son sujetos. Estas adaptaciones se reflejan en músculos, huesos, ligamentos, tendones, fascias, sistema nervioso, estado de ánimo, etc. El ejercicio regular, en la justa medida y con la frecuencia adecuada, permite que el cuerpo pueda manejar esfuerzos cada vez mayores (sobrecarga), lo que permite que el cuerpo pueda ejecutar ejercicios a mayores intensidades o por tiempos más prolongados. Esto es posible gracias al proceso llamado sobrecompensación. Esto quiere decir que mientras el cuerpo se encuentra en reposo, recuperándose de la sobrecarga como resultado del ejercicio, todos los sistemas corporales sobrecompensan para aumentar su poder de resistencia para esfuerzos futuros.
La forma en que el cuerpo se sobrecompense o adapte al ejercicio dependerá del tipo de esfuerzo específico al cual se le someta. Los programas de entrenamiento para acondicionamiento físico o deportivo están basados en el principio de especificidad, que establece que las adaptaciones serán específicas al tipo de esfuerzo. Por ejemplo, un jugador de fútbol que requiere de ráfagas de velocidad explosiva en distancias cortas, necesitará un programa de entrenamiento que incluya ejercicios específicos para aumentar su velocidad. Por otro lado, un maratonista, que requiere un alto nivel de eficiencia aeróbica para completar la distancia, necesita un programa de entrenamiento que se enfoque en aumentar su resistencia.
La manipulación del tejido blando antes y después del ejercicio, con técnicas de masaje deportivo, estimula cambios físicos, fisiológicos y psicológicos que favorecen el rendimiento físico pero especialmente la recuperación.
Algunos ejemplos de los beneficios para el atleta son:
- Liberación de tensión muscular y dolor.
- Reducción de incomodidad en músculos “envarados” (agujetas o DOMS por sus siglas en inglés) a causa del ejercicio vigoroso.
- Mejoramiento de la postura y flexibilidad.
¿Quién se puede beneficiar del masaje deportivo?
En principio, cualquier persona que lleve a cabo una actividad física con el propósito deportivo o de acondicionamiento físico, sin importar la edad, nivel de acondicionamiento físico o nivel de entrenamiento. También personas sedentarias encontrarán que los efectos terapéuticos del masaje deportivo favorecen el proceso curativo, cuando por causa de una actividad cotidiana o temporal (trabajo, recreación, etc.), sufran de reacciones físicas similares a las de un deportista: lesiones o problemas que inhiben el rendimiento físico.